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martes, marzo 19, 2013

Entrevista para el Canal Lector



Hace unas semanas nos llamaron a varios ilustradores (y una escritora) desde el Canal Lector para hacernos una entrevista. Así que nos reunimos en i con i Victoria Pérez Escrivá, Claudia Ranucci, Puño, Adolfo Serra, Emilio Urberuaga, Javier Zabala y una misma.  Y yo, entre tanto talento junto, la verdad es que he de confesar que me sentí muy pequeñita. Fue divertido de todas formas. Nati Rodríguez, de i con i, nos hizo entrevistas individuales. Si tartamudeé o no, vais a tener que descubrirlo. A mí estas cosas me dan un poco de vergüenza, pero bueno, ahí va el enlace:

Patricia Metola: La mirada emocional de los niños




jueves, mayo 17, 2012

Hablando sobre Pulgarcito...

Hace un par de meses me hicieron una entrevista respecto a mi trabajo en Pulgarcito. Salió publicada en varios periódicos de Castilla y León, en la revista Osaka. Aquí os la dejo por si queréis leerla. Me han cambiado textos (sin consultarme, la verdad) y algunas frases cambian el sentido que yo quería darle, pero el original lo he transcrito abajo.




  • ¿Cómo se es ilustrador y no morir en el intento?
Considero que ser ilustrador es un privilegio. Poder trabajar en algo que te llena tanto debería celebrarse. Es complicado mantener horarios que no sean caóticos y como buen autónomo es difícil planificarse porque nunca sabes cuánto vas a cobrar. Pero este oficio, como cualquier labor creativa, cuenta con multitud de gratificaciones personales.

  • Hay cierta tendencia actualmente de que las novelas o los libros que no van dirigidos a un público infantil cuenten o dispongan también de dibujos, ¿qué valor añadido aporta un ejemplar adulto con ilustraciones?
Se asocian las ilustraciones a los niños porque  muchos adultos entienden que solo están ahí para hacer más amenos los libros a los pequeños. Y una vez que crecen y saben leer con fluidez se les explica que ya no las necesitan. Pero ilustrar no consiste en decorar un libro o amenizarlo. Es crear  una narración paralela que enriquece la historia hasta lograr que sea casi indivisible, que no se pueda entender una parte sin la otra. Nadie se plantea el porqué de las ilustraciones de prensa ¿Las viñetas de el Roto serían lo mismo si solo contasen con un texto? Una buena ilustración  hace crecer la historia y la enriquece con nuevos matices.

  • ¿Cree que la mayoría de las novelas deberían contar con este apoyo suplementario?
¿Sería obligatorio que un buen cuadro contara con un texto que lo acompañase? ¿Una novela debería adjuntar siempre en sus páginas ilustraciones?  Son formas diferentes de afrontar un proyecto artístico, todas igual de válidas.

  • La imagen vale más que mil palabras, dicen, ¿cree que un libro adulto con dibujos menguaría de alguna forma el texto?
Depende, hay ilustraciones que dan una visón más plana de la historia. No plantean nuevos mundos, si no que repiten los ya establecidos por el texto. Cuando no aportan nada y solo son elementos meramente explicativos las ilustraciones únicamente entorpecen una obra literaria.

  • ¿Cómo se imbuye el dibujante en la historia que tiene que narrar? En este caso en ‘Pulgarcito’
En Pulgarcito hay dos visiones que debían ser contempladas. Por un lado bucear en la narración oral, entenderla, comprender porqué ese cuento ha permanecido en la historia durante siglos. Vislumbrar qué es lo que ha fascinado a tantas generaciones para que se conserve a lo largo del tiempo y llegue a nuestros libros.

Por otro, debes atender a tus voces, encontrar ese punto de unión entre el texto original y tus sentimientos y vivencias. Escuchar a tu niño interior, tus mundos y tus imágenes. Dejar que esas emociones y recuerdos encuentren un ritmo de baile que sepa indicar los pasos adecuados a los acordes establecidos por el texto y el autor original.

  • El caso de Pulgarcito es especial porque primero nacieron las imágenes y luego la narración.
Sí, eso no es frecuente, aunque en esta colección de libros en realidad cuentas con una narración previa, un cuento tradicional.

Es complicado porque es el ilustrador el que introduce su historia para que luego el escritor encuentre un camino entre lo que a él le gustaría comunicar y lo que el ilustrador previamente ha transmitido. Esa tarea normalmente sucede al revés, así que los escritores deben ponerse en el papel de los ilustradores y viceversa, y no siempre resulta fácil ni cómodo. Pero creo que es un reto interesante.

  • Usted misma se pregunta cómo hacer tuyo un cuento clásico.
Para hacer propio un cuento clásico uno debe bucear en su inconsciente y sus emociones más internas. Los cuentos clásicos tienen algo que fascina y horripila a la vez. Trabajan con el subconsciente, con emociones que funcionan en niveles que apenas percibimos y que además se asocian a cuestiones negativas, como el odio, el miedo, la ira, la venganza, el dolor por ser abandonado... Emociones que se les niega a los niños, porque consideramos que solo deben ver un lado positivo de la vida, pero que ellos igualmente vivencian. Los cuentos clásicos les facilitan caminos para encontrarse con ese inconsciente prohibido. Les redime de sus pensamientos y emociones negativas, como una pequeña catarsis. En un primer momento lo normal es rechazar el cuento clásico, están llenos de violencia que no queremos ofrecer a nuestros hijos. Desearíamos que ellos jamás viviesen ni pasasen por momentos dolorosos en su vida. Pero no es real ni adecuado, no podemos ni debemos protegerles de estos sentimientos, y la fantasía es un modo perfecto para poder trabajar con ellos.

  • Recuerda cuándo leyó el cuento o, quizá la época en la que le leyeron el cuento? 
Conocí al de Pulgarcito de Perrault ya de adulta. Y en un primer momento lo que sentí fue rechazo. Que abandonasen a los niños, que el ogro se comiese a sus hijas. Necesité un tiempo de reflexión para comprender este cuento.

  • ¿Le fue difícil expresar ciertos sentimientos sobre el papel?
Sí y no. Por un lado me divirtió recuperar sentimientos que pertenecían a mi infancia y con los que conectaba fácilmente. Por otro tendía a dulcificar todo aquello, y no era lo que pretendía. Así que me senté y escribí textos para intentar recuperar aquellas sentimientos de soledad y miedo que durante tanto tiempo habían estado escondidos.

  • ¿Qué quería transmitir a los niños en ‘Purgarcito’?
Quise contar mi experiencia, mostrar que hay baches en la vida, que podemos encontrarnos ogros que nos hacen daño, pero que todo puede superarse. Que uno, enfrentándose a sus miedos, vence a los monstruos, a sus monstruos.

  • ¿Qué es más ‘fácil’ dibujar para mayores o para pequeños?
Hasta ahora solo he trabajado con textos para niños. Imagino que tienes que conectar con emociones y partes de tu yo muy diferentes. Mi yo adulto, aunque tiene espacios en común, es distinto a mi yo niño. Es como si estuvieses contemplando un paisaje y lo describieses. Al girar un poco la mirada observarías algo diferente, tu visión cambiaría. Es el mismo espacio pero tus ojos se detienen en otros lugares. Cuando transmites una historia sucede igual. Un mismo cuadro ofrece multitud de visiones diferentes, todo depende de cómo lo observes. Citando a Proust “El verdadero viaje del descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos

  • ¿Los dibujos son o pueden ser también autobiográficos?
Sí, igual que cualquier obra artística. Todas cuentan con algo en común y es la visión personal de quien las realiza. En cualquier obra el autor, de algún modo, siempre habla de sí mismo.

  • ¿Qué proyectos tiene ahora en su mesa de dibujo?
Varios libros encargados por editoriales, un par de proyectos con autores, ilustraciones para la parte infantil de un hospital nuevo en Madrid, obras para un par de exposiciones colectivas y un montón de ideas inacabadas.


martes, marzo 06, 2012

Pencil Ilustradores

Dando nuevos pasos

Como ya muchos saben hace unos meses recibí una bonita llamada de Sandra. Me preguntó si quería que fúeramos compañeras de viaje. Que Pencil Ilustradores me quisiese en su equipo fue todo un halago y un honor para mí. Pencil es una gran agencia con magníficos ilustradores en su cartera.



Me hicieron una entrevista para celebrarlo, que aún no había publicado aquí. Algunas de las preguntas las rescatamos de una antigüa, por lo que os sonarán.

Sigo con mi viaje navegando contenta y feliz con gente que admiro enormemente y amigos imponderables (tanto por su valía profesional como personal). Enlace a la entrevista

Entrevista completa: 


El álbum ilustrado es una ventana a… Una habitación en la que crecen selvas y puedes viajar por los años hasta encontrarte con tiernos monstruos. Un bosque infinito donde saltas con tus sueños y un conejo enorme te recibe en la entrada. Un lugar solitario en el que su reina juega con los colores. Un mundo en el que una mamá se convierte en globo, un pato se hace amigo de la muerte y una oveja tiene la respuesta a la mayor pregunta que se hacen los hombres. Es un espacio abierto a mil caminos en los que cualquier cosa esperable o inesperada puede suceder.


¿Qué melodía debe sonar para que palabra e imagen formen una buena pareja de baile? Alguna que no sea muy estridente. El texto plantea unas preguntas y la imagen responde y, a veces, sucede al contrario. Deben ir de la mano contando historias paralelas pero no dispares, enriqueciéndose ambos mundos con nuevos puntos de vista.


Seleccionada por dos años consecutivos en Bolonia, ¿qué supone este reconocimiento? Siempre es un halago ver que, entre tantos magníficos ilustradores que se presentan, escogen tu trabajo. Supone un reconocimiento al esfuerzo que uno ha realizado. Qué va a significar para mi futuro profesional, no lo sé. De momento todos los editores con los que me senté en Bolonia se interesaron por mi portafolio y, sobre todo, por los dos libros que habían sido seleccionados. Pero esta es una carrera de fondo y, de los pasos que dé hoy, veré el resultado mañana. Así que el año que viene podré responder mejor a esta pregunta.


Una extraordinaria sensibilidad empapa tus ilustraciones, ¿cómo describirías tu estilo? Cada ilustrador dibuja como es, sería muy difícil hacerlo de otra forma. El que es muy nervioso y espontáneo así son sus trazos, el que es metódico y perfeccionista no deja nada al azar en sus ilustraciones, el divertido hace dibujos llenos de ironía. Yo siempre he sido una persona muy introspectiva y emocional, imagino que eso es lo que desprende mi trabajo. Me gusta jugar con las emociones, los vacíos, los colores, bucear en lo casual.


¿De qué fuentes bebes? Soy una coleccionista compulsiva de imágenes. Estas pueden ser ilustraciones, fotos, cuadros, objetos, recuerdos, incluso, a veces, palabras. En ocasiones las escojo porque son singulares, otras porque me llaman la atención sus colores, pero todas ellas cuentan una historia que necesito descubrir. Me interesa mucho la fotografía del siglo XX: Man Ray, Capa, Francesca Woodman, William Klein. También el arte contemporáneo. Es muy interesante acercarte a una sala y ver cómo una obra se queda irremediablemente en tu cabeza, sin poder deshacerte de ella durante mucho tiempo. Recuerdo la retrospectiva del Reina Sofía, hace un par de años, de Juan Muñoz. La teatralidad de toda su obra. Aquellos personajes se han quedado para siempre circulando en mis pensamientos.


¿Cada ilustrador construye su propio universo? Elaborar el universo de otro debe ser difícil. Cada uno narra su propio mundo. Acudes a tu mapa de recuerdos y con ellos construyes una narración. A cada persona un texto le va a susurrar preguntas distintas. La clave está en ser es ser sincero con uno mismo y bucear en tu historia. Encontrar el punto de encuentro entre tu espacio personal y el del autor del texto. Es un viaje interesante, divertido y, en ocasiones, agotador.


Quienes te conocemos, sabemos que habitualmente rompes la crisálida en un constante deseo de evolución. Soy poco complaciente conmigo misma, lo que obliga a revisarme constantemente y, por lo tanto, a progresar. Pero frecuentemente también es una piedra en el camino que me bloquea sin dejarme avanzar, como a los ratones cuando les deslumbras con una lámpara. La autocrítica es un buen arma para evolucionar, siempre y cuando esta no sea demasiado severa. Lo difícil es encontrar ese equilibrio.


Con una aparente sencillez consigues dotar de expresividad a los personajes, como Telmo o Hansel. Desde niña he admirado a ilustradores como Sempé que, con dos líneas, conseguían hacer que los dibujos bailasen y estuviesen llenos de energía. Cada vez me interesan más las simplificaciones de las imágenes, eliminar trazos, que estos sean más sencillos, buscar lo esencial y prescindir de los meros adornos. Tal vez mañana cambie de enfoque, cambiar siempre es divertido.


¿Cómo influye la formación de diseñadora al abordar tus dibujos? Parte de los espacios vacíos que empleo en mis ilustraciones son herencia de mi trabajo como diseñadora. Uso muchas veces retículas base casi sin darme cuenta. Pero me pasa hasta colocando los muebles en casa. Creo que todos esos años han cambiado mi forma de mirar irremediablemente.


Con ilustraciones como las tuyas en los libros de texto, cae en desuso aquello de "la letra con sangre entra". Se convierte en potente aliada de la enseñanza. Me encantaría que fuese así.  Cualquier material que llega a los niños me infunde un profundo respeto.


¿Qué dirías a quienes todavía piensan que el libro ilustrado es para los pequeños lectores? Que deberían leer más álbumes. Detrás de la aparente inocencia o sencillez de estos libros se ocultan una enorme complejidad, mensajes muy profundos y un montón de lecturas dispares.


¿Te sorprende la creatividad de los pequeños? Siempre. Ellos son infinitamente más creativos que nosotros. Mis hijos me lo demuestran todos los días. Hace unos meses leí un estudio que hablaba justo de eso. Trataba sobre el pensamiento divergente, que es el que se encarga de generar multitud de ideas diferentes, alejadas de lo que sería la respuesta más convencional. El estudio contaba que casi el cien por cien de los niños pequeños evaluados, de tres años, tenían esta capacidad elevadísima. A los ocho años bajaba a uno de cada tres. A los 15, a uno de cada diez. Siendo adultos prácticamente solo dos de cada cien personas poseían esa facultad. Creo que todo esto tiene que ver con el miedo al fracaso que vamos adquiriendo conforme nos hacemos adultos. El miedo nos hace reacios a innovar, es el peor enemigo de la creatividad. Los niños, sin embargo, no tienen esa presión, es el entorno el que se encarga de ir poniendo poco a poco sobre ellos ese terrible peso.



En un par de palabras (o casi)


Tres cosas que haces antes de ponerte a dibujar. Ordenar mi mesa, prepararme un té, expirar.

Una excusa para levantarte de la mesa cuando la inspiración pierde el metro… Hojear un libro, leer e investigar temas que me interesan. Y, sobre todo, hablar con amigos.

¿Recuerdas el primer libro ilustrado que cayó en tus manos? Historias de Ratones, de Arnold Lobel. Al parecer le pedía de pequeña ese cuento a mi madre todas las noches, siempre, sin descanso. Ahora soy yo la que se lo cuento a mis hijos.

¿Nos recomiendas un título imprescindible de tu biblioteca personal? Qué difícil. Uno que me encanta: El globo, de Isol.

Una técnica que te vuelve loca… Los efectos imprevisibles y casuales de una aguada o una pincelada seca.

Una ciudad que te inspire... Madrid.

Ese color díscolo que nunca encajas... El verde.

La ilustración está especialmente recomendada para… Soñar.

viernes, marzo 11, 2011

Martina y Golafre

Martina y Golafre me deja un rinconcito en su blog y me hace esta entrevista.

¡¡Muchas gracias!!