miércoles, octubre 11, 2017

Pequeños grandes lectores





El otro día tuve un encuentro precioso. Estaba ayudando en una feria, vendiendo libros. Se acercó una niña, de unos 11 o 12 años. Miró los libros con sumo cuidado. Uno, otro. Dos libros especiales y diferentes que ni niños ni adultos suelen escoger solos. Yo la observaba atenta y de soslayo. Ella estaba muy nerviosa. Miraba los libros, abría un bolsito que llevaba, lo volvía a cerrar. Una y otra vez. Y hablaba muy bajito a sus padres. Así estuvo un buen rato, meditando qué hacer. Yo estaba maravillada analizando cada uno de sus gestos. Al final se decidió. Le pregunté a sus padres si lo iba a pagar ella con su dinero, me dijeron que sí. Seguimos hablando y a ella le conté que yo era igual de tímida de pequeña, que también me encantaban los libros, me gustaban tanto que quería ser bibliotecaria cuando fuese mayor. Sus padres me explicaron que ella adoraba leer y que su deseo era ser editora. Le regalamos otro libro además del que se llevó.

Me quedé pensando después que me habría gustado decirle que no se preocupase, que a mí de pequeña también me asustaban los adultos y los niños de mi edad, que era feliz entre mis libros, pero que esa timidez no era debida más que a una gran sensibilidad y que eso era algo muy especial. Y que estaba claro que era una niña muy inteligente por el tipo de libros que había escogido. Me quedé con todo eso en la cabeza con pena de no habérselo contado, tal vez para hablar a mi yo asustado de 12 años y explicarle que todo iba a ir bien. También llevaba gafas, como yo cuando era niña.

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